El
libro de Aminta Buenano nos llega desde la arena, con ese olor a
herrumbre de los pueblos olvidados, viene revoloteando en el tiempo y
dibuja huellas, rostros de mujeres fugaces, esas que crepitan un
instante antes de diluirse en las dunas de la memoria. Llega la
palabra de Aminta como hojas arrastradas por su propio huracán y se
incrustan en la piel, en los ojos de aquellos que nos vemos atrapados
por esa tormenta de historias desiguales y parecidas, historias
truculentas, maléficas, perniciosas, como perverso es el juego de la
autora, que se solaza una y otra vez en el polvo de la cotidianidad
donde los días se suceden como piedras.
“Si
tú mueres primero” es conjuro, sarcasmo, venganza, es el papel
arenoso escrito con “tinta sangre del corazón” de nuestro
inefable JJ, es el juramento que traspasa el polvo de nuestra
memoria, plagada de aquellas horas muertas en las que, el chisme
rueda por las calles de esos pueblos ensimismados y clavados lejos
del mar, en un lugar enrollado y doblado sobre si mismo con hombres
acartonados, dueños de todos los candados, las mordazas y las
cárceles de sus angustiados juicios. Es la sucesión de imágenes
que reflejan un erotismo reprimido, un angustiado desvelamiento de
los cuerpos, siempre “con las cortinas corridas” de los
prejuicios.
Pero
además la autora nos vuelve a estremecer con la crudeza de su
lenguaje, en ocasiones cruel, léase este párrafo:
…/
Dicen que, alguna vez, tuvo un hijo sin permiso de los padres y que
lo estranguló en el baño en el mismo momento en que abría su
boquita sanguinolenta para echarse a llorar; dicen pero yo no lo
creo…/
y
con esos silencios cómplices y encubridores que trasuntan violencia
y podredumbre:
…/
Mis padres nunca discutieron, nunca se alzaron la voz, cuando uno
empezaba a hablar, el otro callaba y aprobaba; si uno perdía el
hilo, el otro apuntaba o corregía. Tampoco se daban muestras de
cariño, y, a veces, parecían alejados o indecisos, como si él
estuviera allí por obligación y ella por no saber qué hacer con la
vida…/
Libro
de contrastes que nos obliga a admitir que “Si tú mueres primero”
posee múltiples vertientes, porque desde esa arena farragosa se
vuelca intempestivamente hacia el mar, ese sueño inalcanzado que
trasunta poesía, pasión, reivindicación.
…/
¿Quién no querría conocer el mar? ¿Quién no querría probar de
sus aguas saladas, sentir su energía enorme y planetaria? ¿Quién
no querría bucear bajo sus aguas y comprobar que en la verde
salinidad de su vientre brotaban peces como flores en un jardín?
He
aquí el lenguaje poético de Aminta Buenaño, peces como flores,
alusiones metafóricas que siguen convocando a lo doméstico, a lo
cotidiano, en ataques permanentes inclusive dentro de un mar, jardín.
Y
nuevamente el ritmo cambia, se vuelve chanza, broma, humor que nos
obliga a reír con los amores perdidos de aquel policía enamorado
por una malhadada y mágica equivocación:
(pág.
88)
Este
juego de luces y sombras que rodea la obra prolífica de Aminta
Buenaño provoca la certeza de que es,
prácticamente imposible, definir su discurso narrativo ya que,
insistimos, la autora dirige su cauce por ámbitos diversos en los
que, en ocasiones, explora a través de ambientaciones cotidianas,
con argumentos disímiles y provocadores, recursos estilísticos y
técnicos de gran factura una aguda crítica a la sociedad y sus
falencias; en otras bordea la literatura fantástica y el realismo
mágico poblándose de simbolismos y recreaciones tradicionales de
nuestra memoria colectiva hasta que ,de pronto, su vertiente se
vuelca hacia el erotismo y la crudeza en su lenguaje de mujer.
Definitivamente
“Si tú mueres primero” significa un viaje interior plasmado en
obra testimonial, ficcional y plena de hechicería que es una vuelta
de tuerca hacia el espíritu gracias a la lograda maestría de una
escritora que ha hecho de la palabra su conjuro.

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