miércoles, 28 de marzo de 2012

AMINTA



El libro de Aminta Buenano nos llega desde la arena, con ese olor a herrumbre de los pueblos olvidados, viene revoloteando en el tiempo y dibuja huellas, rostros de mujeres fugaces, esas que crepitan un instante antes de diluirse en las dunas de la memoria. Llega la palabra de Aminta como hojas arrastradas por su propio huracán y se incrustan en la piel, en los ojos de aquellos que nos vemos atrapados por esa tormenta de historias desiguales y parecidas, historias truculentas, maléficas, perniciosas, como perverso es el juego de la autora, que se solaza una y otra vez en el polvo de la cotidianidad donde los días se suceden como piedras.
Si tú mueres primero” es conjuro, sarcasmo, venganza, es el papel arenoso escrito con “tinta sangre del corazón” de nuestro inefable JJ, es el juramento que traspasa el polvo de nuestra memoria, plagada de aquellas horas muertas en las que, el chisme rueda por las calles de esos pueblos ensimismados y clavados lejos del mar, en un lugar enrollado y doblado sobre si mismo con hombres acartonados, dueños de todos los candados, las mordazas y las cárceles de sus angustiados juicios. Es la sucesión de imágenes que reflejan un erotismo reprimido, un angustiado desvelamiento de los cuerpos, siempre “con las cortinas corridas” de los prejuicios.
Pero además la autora nos vuelve a estremecer con la crudeza de su lenguaje, en ocasiones cruel, léase este párrafo:
/ Dicen que, alguna vez, tuvo un hijo sin permiso de los padres y que lo estranguló en el baño en el mismo momento en que abría su boquita sanguinolenta para echarse a llorar; dicen pero yo no lo creo…/
y con esos silencios cómplices y encubridores que trasuntan violencia y podredumbre:
/ Mis padres nunca discutieron, nunca se alzaron la voz, cuando uno empezaba a hablar, el otro callaba y aprobaba; si uno perdía el hilo, el otro apuntaba o corregía. Tampoco se daban muestras de cariño, y, a veces, parecían alejados o indecisos, como si él estuviera allí por obligación y ella por no saber qué hacer con la vida…/

Libro de contrastes que nos obliga a admitir que “Si tú mueres primero” posee múltiples vertientes, porque desde esa arena farragosa se vuelca intempestivamente hacia el mar, ese sueño inalcanzado que trasunta poesía, pasión, reivindicación.
/ ¿Quién no querría conocer el mar? ¿Quién no querría probar de sus aguas saladas, sentir su energía enorme y planetaria? ¿Quién no querría bucear bajo sus aguas y comprobar que en la verde salinidad de su vientre brotaban peces como flores en un jardín?
He aquí el lenguaje poético de Aminta Buenaño, peces como flores, alusiones metafóricas que siguen convocando a lo doméstico, a lo cotidiano, en ataques permanentes inclusive dentro de un mar, jardín.
Y nuevamente el ritmo cambia, se vuelve chanza, broma, humor que nos obliga a reír con los amores perdidos de aquel policía enamorado por una malhadada y mágica equivocación:
(pág. 88)
Este juego de luces y sombras que rodea la obra prolífica de Aminta Buenaño provoca la certeza de que es, prácticamente imposible, definir su discurso narrativo ya que, insistimos, la autora dirige su cauce por ámbitos diversos en los que, en ocasiones, explora a través de ambientaciones cotidianas, con argumentos disímiles y provocadores, recursos estilísticos y técnicos de gran factura una aguda crítica a la sociedad y sus falencias; en otras bordea la literatura fantástica y el realismo mágico poblándose de simbolismos y recreaciones tradicionales de nuestra memoria colectiva hasta que ,de pronto, su vertiente se vuelca hacia el erotismo y la crudeza en su lenguaje de mujer.
Definitivamente “Si tú mueres primero” significa un viaje interior plasmado en obra testimonial, ficcional y plena de hechicería que es una vuelta de tuerca hacia el espíritu gracias a la lograda maestría de una escritora que ha hecho de la palabra su conjuro.

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