viernes, 29 de enero de 2010

EL GÓLGOTA DE LA MEMORIA


RAUL PÉREZ TORRES

EL GÓLGOTA DE LA MEMORIA
Raúl Pérez Torres
Lo más perverso del ser humano, lo más triste y fatal es la memoria. Contra esa bruja nada puede el olvido... Así el olvido sea un vendaval, una tormenta furiosa, una Josefina que arrase a su paso casas, montañas, caminos, personas, piedras, corazones. Nada puede e] olvido. La memoria es el rincón del tambor que nunca calla, que persiste en su tan-tán, que nos ubica suavemente en la primera huella del camino destruido, para que lo volvamos a caminar, para que lo volvamos a padecer, cristos humanos rehaciendo el dolor, visitando otra vez cada estación, cada látigo sufrido en el calvario y que permanece intacto en nuestro corazón.
Con una dulce predilección, con una tenaz perseverancia, con un paso iluminado por el recuerdo, Katalina Sojos transita arrimada al bastón de la palabra, por esos caminos que la poesía, la nostalgia, la saudade, ha vuelto sagrados, sagrados a pesar del diablo del tiempo escondido entre las maderas secas, entre las piedras gastadas, entre la soledad de la casa apenas habitada por los murmullos de Dios, por el quejido que algún día tuvo el amor, por el espasmo que ha quedado entre las sábanas de los días felices.

Eso es este texto de Katalina, subir al Gólgota de la memoria, atravesar la arena espesa y dura de la nostalgia, el mar embravecido de grandes ausencias, de remotos olvidos, el tiempo, como un cangrejo azul que lleva en su lomo sonrojado, la tristura de la edad, Camino entonces por sus palabras y me voy convirtiendo en un vagabundo desconsolado que ha perdido su casa, que ha perdido su tierra, que ha perdido su dicha-, y que sólo espera descansar allí en Jadán, en el rincón donde yace el tambor, esperando que una mano piadosa lo descubra y lo agite.
La Katalina oficiante,
la Katalina triste,
la Katalina ausente y sola,
la Katalina loca.

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