miércoles, 3 de febrero de 2010

BALADA


BALADA

Son los años sesenta. Miro a la muchachita de minifalda, pelo largo, botas amarillas y gafas, camina con ese aire de presunción propio de aquellos que tienen la certeza de que conquistarán el mundo. Se detiene, espera a alguien. De pronto aparece el Loco... suben los trescientos mil escalones de la Casa de la Cultura y comienzan el ensayo.

Allí están el Jorge con su eterna casaca azul, el lobo y su mirada hacia una luna inexistente, la Olga bellísima, el Rubén preparando los decorados y el Alfredo ajeno, casi como siempre.
En las sombras, Vallejo, Pink Floyd, los Beatles, el Che, Vietnam, y la revolución hippie.

(Los espejos de la memoria insisten en sus miles de reflejos)

Han llegado Paco Estrella, Estuardo Cisneros, Alfonso Carrasco.
Discuten sobre “Dos docenas de rosas rojas” y “Esperando al Zurdo”.... mientras el Loco hace un berrinche en el escenario cuando se estrena “Así fue Troya”... y un Paris desconcertado rapta a Elena por un balcón imaginario....
Se ha cerrado el telón.

(La fragancia de las rosas aún me sostiene)

Son los años ochenta. Una mujer cae en la tentación; estrenan “La Ultima Erranza”, película dirigida por Carlos Pérez allí en la Universidad de Cuenca. Aparece el Loco, una vez más le ofrece dos docenas de rosas rojas y se esfuma.

(Las lágrimas y los aplausos se confunden)

Otra vez el tiempo nos convoca; descubro que resbalan las voces de lo que fuimos, niños chorreando bajo la lluvia en patios secos, risas que fueron risas, ataduras del presente, hoy convertido en palabras que rompen el hechizo.

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