
Cuidado
mujer hay un animal en tu corazón. Efímero como su latido, se
esconde y ronronea.
Que
no descubra tus libertades. El paso de la selva, la fiera adormecida.
Que
sus garras no encuentren tus sentidos, el olfato del deseo, la
mirada.
Que
no conozca tu nombre.
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