lunes, 1 de febrero de 2010

XAVIER HABLA DE CATALINA


Xavier habla de Catalina

Jorge Dávila Vázquez// Rincón de Cultura

El poeta Xavier Oquendo Troncoso, uno de los mayores animadores culturales del país, publicó en Diario La Hora, que no circula en la ciudad, un artículo que bien merece que lo conozcamos y comentemos. He aquí el texto:

“La actualísima poesía cuencana vive en las manos de dos mujeres: Sara Vanegas y Catalina Sojos. Dos voces depuradas por el tiempo y las aguas, por los libros, por la experiencia, por el sol que hace amarillear el maíz de lo certero, de lo verdadero.”
En general, de acuerdo, pero no hay que olvidar otros nombres importantes, como Galo Alfredo Torres, dueño de una obra depurada, notable, o las de María de los Ángeles y María Paula Martínez, las dos figuras femeninas más ricas y sugestivas de nuestra lírica, la una con varios libros a su haber, y la otra con una fresca tendencia neo surrealista que bulle en su escritura.

Y sigue Oquendo: “Cuenca siempre ha sido una ciudad que guarda la fama de sus poetas: allí, en el eco de sus ríos se puede también escuchar a los grandes vates de la patria: Alfonso Moreno, César Andrade y Cordero, César Dávila, Efraín Jara, Jacinto Cordero, Rubén Astudillo.” Verdad, pero necesario es ampliar la lista, con nombres como dos de los más altos de nuestra lírica del XX: Aurelia Cordero de Romero, dueña de una prosa lírica y una poesía superiores a todo lo que escribieron sus hijos, los Romero y Cordero, y la eximia Mari Corylé.

“Con la voz femenina el círculo se completa”, dice Oquendo, y continúa: “Acabo de recibir el bello libro de Catalina Sojos: “Escrito en Abril”, una selección de su poesía, desde sus inicios. En 1990 publica su primer título “Fuegos”, poemario maduro, nada intermitente en los caminos de la poesía de finales de los ochenta… Choca su verso contra la tradición. Ella, nada aspaventosa, le hace un quite al erotismo de moda y triunfa, porque su escritura es auténtica, como la ciudad en donde nace y vive.
Le seguirán “Tréboles marcados”, “Fetiches”, “Cantos de piedra y agua / Láminas de la memoria” y luego su magnífico “El rincón del tambor”.

En su nuevo libro, ella decide ser su propia antóloga, elige bien, e incluye un poema inédito realmente importante “Mural”, en que describe y desescribe la ciudad en donde vive. Ella es Ulises y asimismo, Ítaca.

Catalina Sojos es, probablemente, una de las voces más universales de Cuenca, porque en ella está impresa la ciudad, está identificado su origen: en su fino discurso, proveniente de la más intransigente inteligencia y la más recalcitrante ternura, que no se han dejado conquistar por los cánones postizos y urgentes que inventan algunos poetastros inseguros, que creen que imitando la “exquisitez” se puede llegar al Parnaso de la poesía. Solo la originalidad nos conduce a la verdad. Nada más. Y Catalina lo sabe, para suerte nuestra y de la buena salud de nuestra poesía.”
No sé qué piensen los lectores, pero es bueno encontrar tanto entusiasmo por una escritora cuencana de la calidad de Catalina Sojos.

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